domingo, 16 de abril de 2017

Ceremonia del té

nuestra alma
y su envoltura caben
en un pequeño vacío en la pared
o en un papel de seda raspado con la uña
José Lezama Lima


Comimos el dulce de año nuevo
harina de arroz blanda y de azúcar
un fruto rojo
y un glacé.
El té se calentó 
con fuego hecho sobre carbones.
Un polvo verde
del color del wasabi
o el pasto nuevo del jardín,
un plumerillo de bambú
para hacer la espuma.
Ella mueve el instrumento
como si acariciara el agua de un lago,
un cristal.
Sirve el té en cada cuenco
las manos tocan la materia
con la delicadeza que se tiene 
al recibir un recién nacido.
La taza se da vuelta,
dos giros sobre la palma
para ver justo 
sobre la base del cuenco
la firma del artesano.
Cada pieza
las lacas 
el bambú tallado
es una ofrenda, explica Emiko.
Sobre el tokonoma
se abren crisantemos
pimpollos
blancos y suaves,
desconocidos.




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