miércoles, 9 de agosto de 2017

El bagual

El bagual,
caballo de las pasturas,
cerca de la casa
domado y tierno,
se dejaba acariciar por los hombres del campo
por las manos de las mujeres dulces,
el bagual, el mismo que ahora es cimarrón,
encontró al salvaje,
al silvestre,
abandonó lo humano
y su intención de nombre.
¿Alguien lo lastimó? ¿acaso cruzó un umbral?
El bagual se hizo libre,
por voluntad.
Ahora habita en los bosques lejanos,
adonde no llega nadie para verlo.
¿Tiene recuerdos el bagual?
¿extraña a alguien?
¿supo lo que abandonaba?
El único riesgo posible del movimiento
es el rechazo.
Si fuera yo lo salvaje,
si solo dejara que mi cuerpo
pueda ser otra cosa y no una espera,
que sea entonces
ese movimiento del agua
que va clareando, un compás con el viento.
Si fuera yo lo salvaje,
lo demás no sería
en verdad importante.
Lo verdaderamente importante es esto,
el miedo de acercarme a él. 
Que diga no, que no responda.
Querer huir, ser bagual silvestre
escondida,
bagual que se abrió al bosque
cimarrón de lo indecible,
la preciosura,
a salvo.


Foto: James Moreton

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