viernes, 22 de marzo de 2019

No sé si te dije


Hay algo que no se pierde.
Pero el otro día, mientras mi hermana
caminaba por la vereda
por primera vez con nieve para nosotras,
le vi el paso, igual,
como si llevara tus pies, mamá.
Debe ser por eso que a veces tengo tanto miedo.
Pero hay algo que no se pierde, me digo,
y sé que puedo conquistar el cielo.
Quiero creer que ese resto de aire
que dejo salir cuando estoy riendo
como si fuera un pequeño grito, es una marca del goce,
un agudo que suena a tu risa.
Hay algo que no se pierde,
¡buen día! les dejo pan para tostadas
y mermelada casera,
hasta luego, besos ma.
Hay algo, diría
esta vez que te escribo veo el cielo
por ejemplo, más claro.
Es mentira, si está nublado, igual
puedo ver el cielo que tenga ganas de ver.
¿Hay apuro?
decime mamá, ¿tengo que llegar ahora a alguna parte?
¿tengo que olvidar algo? ¿es necesario?
¿tengo que perderlo? ¿hacer de cuenta que no amé nunca?
No sé, a veces lo que extraño no es visible,
no hay una escena.
¿Es real entonces,
que no haya rastros?
¿La única forma de volver a amar es esa?
Lo que se pierde
no sé si te dije,
es lo que renovado vuelve.
Y podría no ser un sacrificio.
¿Estás cerca?, tu alma, digo, ¿tanto
como para verme?
¿para celebrar conmigo la posibilidad
de haber perdido lo que perdimos,
para ahora, yo
recibir esta vida?
Hay una mano, casi desconocida,
que podría tocarme.
Hay algo que no se pierde.