domingo, 16 de abril de 2017

Ceremonia del té

nuestra alma
y su envoltura caben
en un pequeño vacío en la pared
o en un papel de seda raspado con la uña
José Lezama Lima


Comimos el dulce de año nuevo
harina de arroz blanda y de azúcar
un fruto rojo
y un glacé.
El té se calentó 
con fuego hecho sobre carbones.
Un polvo verde
del color del wasabi
o el pasto nuevo del jardín,
un plumerillo de bambú
para hacer la espuma.
Ella mueve el instrumento
como si acariciara el agua de un lago,
un cristal.
Sirve el té en cada cuenco
las manos tocan la materia
con la delicadeza que se tiene 
al recibir un recién nacido.
La taza se da vuelta,
dos giros sobre la palma
para ver justo 
sobre la base del cuenco
la firma del artesano.
Cada pieza
las lacas 
el bambú tallado
es una ofrenda, explica Emiko.
Sobre el tokonoma
se abren crisantemos
pimpollos
blancos y suaves,
desconocidos.




jueves, 6 de abril de 2017

Linaje


Puedo no ser yo la que recibe
el golpe directo en la espalda,
un quiebre total
con arma de guerra.
Pero mi abuela
estaba adentro de la panza
de su madre
y ahí vino,
en la lentitud de un barco
que avanzaba al país desconocido.
El agua, tan ancha
no pudo curar la herida.
La siento a veces
en el centro del útero.
Puedo no ser yo,
pero mamá me habla en sueños
repite cosas
que olvidé.
Algo del dolor
algo del frío.
La abuela pudo nacer en altamar.
Una bomba pudo hundir el barco,
¿tuvo miedo ese vientre?
Ahora,
la televisión podría mostrar esos barcos
pero el mundo creó aviones.
Y no dejo de sentir
ese latido de quiebre en la espalda.
Entonces, para qué acercarse al cielo
¿hay Dios que vea?





viernes, 6 de enero de 2017

Capullo

Estaba entre los tallos del romero que desprendí,
como la misma envoltura de la que brota una flor.
Vacía la casa de seda
único rastro de la transformación,
una placenta que será devuelta a la tierra
dorada y luminosa.
Fue una crisálida que no vimos.
El capullo cuida el nacimiento,
la oruga va a ser mariposa
y para eso se retira del mundo.
Quise crear para ella la misma casa de seda
cuando vi sus ojos despedirse.
Quise pedirle que recuerde ese punto del pasaje.
Abuela, morir a tus años puede ser hermoso.
Morir no siempre es desaparecer.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Adonde haya un río

Supe de cosas que iba a querer hacer sola.
Presenciar la noche y su luz apagada
huir de las estrellas
palpar la textura de los bichos muertos
tocar el agua cuando hierve
dorarme la piel al sol
como si fuera el cuero
de los animales del desierto,
entibiar la leche de un hijo
salir corriendo sin rumbo
adorar mi desnudez
subirme al auto y darle arranque,
llevarme adonde haya un río.
Detenerme en la oscuridad
no ver nada por un rato,
amamantar
llorar con volumen alto
hasta quedarme sin escucha.
Soltar la mano de mamá
salir sin heridas
sangrar sin cicatriz.
Supe que no habría nadie más
que este corazón mío que late
y mi silencio para oírlo quedarse
cerca,
como un maullido
como una luz que no encandila.



miércoles, 28 de septiembre de 2016

Faro

A Julián

Estás de  pie. 
Firme junto al suelo
abrís tus manos
chiquitas 
recién desprendidas.
Un intento de tocar del todo
al aire
para llegar
a ese tumulto hermoso
que arma la luz 
con lo invisible.
Un pasadizo secreto
en ese halo blanco y amarillo
que sale disparado por la ventana.
El aire con el sol
tiene un cuerpo,
te veo estirar los dedos
para alcanzarlo. 
La materia está por aparecer.
Quiero volver
a ese estado
en el que nada nos detiene
si vamos hacia la luz.


sábado, 23 de julio de 2016

La planta

No íbamos a saber 
de la fuerza del olivo
hasta probar sus frutos, 
carnosos y llenos de sal.
Hasta sentir, adentro del cuerpo
la línea viva
como un néctar negro de planta
que recuerda un camino.
No íbamos a saber 
de la forma del alma
hasta abandonarnos a ella.
El futuro se deshacía.
¿Te olvidaste de las flores?
Yo no, yo nunca
ni una sola vez 
dejé de mirar sus pétalos.
No íbamos a saber de la muerte
sin antes morir con nosotros.
El cuerpo 
se había vuelto verde
era una piedra 
que dejó entrar al agua
lo que veíamos era el fondo de las cosas
el tallo terso
el brote limpio.
No íbamos a saber 
la precisión de sus colores 
hasta asomarnos a la luz.


domingo, 17 de julio de 2016

Revelación


Me mostró su corazón.
En las láminas
era un fruto
sobre esas placas que ahora
vienen en color.
Estaba ahí, rojo quieto
pero vivo,
sus venas eran raíces.
Latía en el tejido una fuente.
Los surcos partían desde el centro.
El tumor no lo tocó.
En la foto está intacto.
Tampoco a la médula
que es lo primero que late.
La forma que tenemos
antes de venir al mundo.
Me mostró su corazón 
abierto, brotaban sus colores
en ramas como un árbol.
Pedimos por él
en el más profundo secreto.